Dentro de unas cuantas semanas, el lugar donde vivo, Villa Mangomarca, celebrará un aniversario más de existencia. No tengo el dato preciso, pero me parece que deben ser algo de 20 años los que va a cumplir. Hago el cálculo sin pasar por alto que es el tiempo que masomenos ha transcurrido también desde que volví de Iquitos, en Loreto, junto a mi familia. Apenas tenía cuatro años entonces, pero lo recuerdo, como gran parte de mi vida, como si fuera no ayer sino hoy mismo.